Lexington

Lexington Café | Barcelona

Marcos Catalán, 2009

Nos encontramos con un local lleno de condicionantes convirtiendo el espacio en caótico e irregular  carente de elementos que lo ordenen.
Se toma la cota de 206 cm. del altillo para dibujar en sección una línea continua que resiga el perímetro del local dividiéndolo en dos partes. En sección se perfilan dos "U" contrapuestas. Una de madera oscura que abraza al cliente y otra que actúa de "bóveda" y tiñe de oro todo el espacio.
Debido a la tipología de local la sala queda dividida en dos partes muy diferenciadas; una en relación directa con la calle, donde se sitúa la barra, y otra en relación con el interior de manzana. A pesar de ello se pretende acentuar ciertos ejes visuales, como que desde el acceso se tenga la percepción de las dimensiones totales del local y su relación con el interior de manzana.
La atmósfera se define tomando como referencia el confort elegante de las coctelerías, la tradición de los cafés y la manera de hacer de los bares de siempre: El arrimadero, El color ocre que potencia la luz de tungsteno transmitiendo el recogimiento de un hogar, la madera oscura, la iluminación por zonas generando "Claroscuro...
Los materiales de la intervención son los mínimos posibles: La madera de pino y "el color dorado". El latón y el acero configuran elementos puntuales como la barra y las carpinterías. El terciopelo de las cortinas suaviza el ambiente, ayuda a mejorar la acústica y enfatiza la altura del espacio interior.
La iluminación es cambiante al servicio de la forma y la composición. Potencia las proporciones, acentúa los rincones y ayuda a "dibujar" líneas que subrayan las principales zonas.
La respuesta a la fachada es acristalar la totalidad del hueco arquitectónico exponiendo el interior y convirtiéndolo en reclamo. La cortina de terciopelo abre y cierra la jornada como si en su interior se representase un espectáculo.